Historia | El periodista es un hombre del Renacimiento
- Manuel Matti
- 10 may 2018
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 3 abr 2024
Lo contrario de la verdad no es la mentira, si así lo fuera estaríamos aceptando que la verdad es subjetiva. Lo contrario a la verdad es lo falso. Una cosa puede ser verdadera o falsa, en el momento que decimos que algo es una mentira, estamos diciendo que la persona que mintió lo hizo sabiendo cuál era la verdad, por lo tanto por error, malicia o alguna otra intención que reviste ese momento determinado, la persona elaboró otro relato del que realmente ella sabía, era correcto.

El periodismo es hoy en día una profesión aunque inicialmente fue un oficio. A pesar del gran poder que se le otorga a los medios de comunicación por su grado de influencia dentro de la sociedad, tanto por cambios que puedan provocar en el desenvolvimiento de la misma como en el derrocamiento de la imagen de figuras públicas, el periodista es un profesional de la información. En el uso fiel de la información se encuentra presente la ética del profesional y su compromiso para la construcción de una sociedad mejor.
El periodista es un hombre del Renacimiento. Pietro Aretino (1492-1556) -quien fuera inmortalizado en retratos del pintor italiano Tiziano, ya que se encargó de su proyección pública- recopilaba noticias escandalosas de sus tiempos para luego venderlas. En sus primeros años trabajó bajo las órdenes del rey francés Francisco I, conocido como el “Padre y restaurador de las letras”, y más adelante vendería colecciones periódicas de sus cartas y avisos bulliciosos en Venecia. Con el tiempo llegó a ser temido por sus ediciones y, a pesar de ello, logró mantener una notable independencia.
Los medios de comunicación se convierten en un instrumento de unificación cultural e ideología, pasando a ser un instrumento de control social y el medio de justificación de las actitudes del poder.
La información es el elemento por excelencia que no debe faltarle al periodista para poderse desenvolver en su actividad. Con el correr de los años se fue instalando como un factor de poder político, social y económico. De esta manera, la actividad se comienza a utilizar para propagar las creencias e ideas específicas de una comunidad. En 1939, Benito Mussolini -periodista del Partido Socialista y Primer Ministro italiano luego de la “Marcha sobre Roma” en 1922 hasta su derrocamiento definitivo y ejecución en 1945- iba a declarar: “El periodista es un colaborador activo del régimen. Le corresponde específicamente construir el vínculo cotidiano entre el Régimen y la masa. En los países democráticos el periodista es un profesional de la pluma; para nosotros es el portador de una fe, un soldado de un ideal”.
Los medios de comunicación se convierten en un instrumento de unificación cultural e ideología, pasando a ser un instrumento de control social y el medio de justificación de las actitudes del poder. De esta manera se pierde aquella independencia lograda por Pietro Aretino donde las que escribían eran sus convicciones y no sus pretensiones. Aunque bien lo supo expresar en su cuento “El poder de las palabras” Edgar Allan Poe: “Puede, ciertamente, demostrarse que cada uno de estos impulsos dados al aire influyen sobre cada cosa individual existente en el universo, y ese ser de infinita inteligencia que hemos imaginado, podría seguir las remotas ondulaciones del impulso, seguirlo hacia arriba y adelante en sus influencias sobre todas las partículas de toda la materia, hacia arriba y adelante, para siempre en sus modificaciones de las formas antiguas; o, en otras palabras, en sus nuevas creaciones...”.
La búsqueda de una sociedad igualitaria, la defensa de la democracia –la participación y el control por parte del ciudadano son los únicos modos de evitar el establecimiento de políticas represivas-, escuchar las voces de aquellos que son afectados de manera directa, respetar a las minorías, son algunas de las características que deben primar en la labor periodística. Los medios de comunicación son el escenario principal donde se legitima el sentir social y cumplen la doble función de informar y de mediar entre los actores sobre los que informa. Historia | El periodista es un hombre del Renacimiento
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